Viniste con tu sonrisa tonta, desesperado por amarme,
viniste con paciencia y delicadeza diciendo que esperarias a que mi alma volviera a unirse en donde se había perdido,
viniste sin demandas u órdenes,
solo viniste con tus brazos cansados y te sentaste a esperar,
A esperar que la lluvia que ocultaba mis lágrimas pasara, que las hojas de otoño que ocultaban la tristeza de mi pelo se fueran, que mis ojos aprendieran a ver otro color que no fuera la primavera, esperaste a que el verano me hiciera transpirar la intoxicación.
Porque viniste con ninguna otra razón que cuando me suspiraras que me amabas no diera la vuelta y desapareciera,
viniste con la intención de que mis manos te llamarán cuando el mundo era una ciudad sin sueño y necesitará el resguardo de iglesia,
viniste con el deseo de que contigo no supiera de vergüenza y me deshiciera en palabras que jamás debian ser pronunciadas,
viniste con los ojos que deseaban ver como me permitia la debilidad de pedirte ayuda porque en ti confiaba y en ti me moría,
viniste creyendo que con el tiempo y la paciencia mi corazón abusado diría adios a todo aquel que me había cambiado,
pero,
viniste unos días muy tarde.
Ta.
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