sábado, 8 de mayo de 2021

Dile, 

Dile que cuando bosteza sin taparse la boca se ve como una leonesa a punto de traer la caza del día, dile que el modo en que tararea cuando está aburrida te saca de quicio y te hace que la invites a caminar por todos los barrios que no tienen nombre. 

Dile mientras duerme que te gusta imaginar que sus sueños son secuelas, que todos los suspiros y gemidos son alimento para ti y que si ella sufre tu lo sientes en la manera que se acobija en tu espalda. 

Dile que no, no la amas

Que eso es muy simple

Que amas a tu perro

Que amas el sabor del dulce de leche en un domingo de lluvia

Que amas el color rojo cuando brilla es sus ojos

Que amas que cuando la gente dice pan y queso suena a como cuando piensas en ustedes

Pero que a ella la admiras en el modo que se ríe con los dedos entreabiertos, el modo que siempre dice no tener hambre cuando tu estas cerca porque sabe que nada te satisface.

Siéntate a su costado y dile que cuando eras chico el latir del corazón de tu madre era hogar pero que ahora el respirar de ella es tu nación, que ya no tienes una definición de odio y amor que no venga con su nombre como sinónimo.

Dile que, no hay palabra para decir como tu corazón se contrae cada vez que la ves caminar con los ojos clavados a los techos, que no sabes si quieres ser el cielo así por lo menos estas en su punto de vista o ser el árbol que ella observa de vez en cuando. 

Dile que puedes hacer esto hasta que ella entienda que te has aprendido su memoria, que todo lo que solías conocer lo aprendes devuelta en su sombra, que no amas su cocina, pero que morirías por su vida, que todo lo que ella intenta arreglar siempre termina en caos pero que aun así lo intenta, sin pedir una mano de ayuda y que lo entiendes, que lo aceptas pero por las dudas estas siempre a su costado.

Dile en todas las palabras que te has aprendido que ibas borracho por la vida aceptando todo encanto que buscara pasar el rato, que quisiste huir del modo que su piel tenia tatuajes de tortura y de que sus ojos jamas reflejaban su sonrisa. 

Confesale que la primera vez que escuchaste su voz sabías que esto seria todo, que querías que el último adiós que escucharas viniera de sus labios, que tu mente gritaba peligro pero tus pies caminaban hacia su faro. Dile que cada vez que golpeas la puerta lo haces solo para saber que ella está del otro lado para darte la bienvenida.

Dile que cuando el mundo está declarando guerra tu solo piensas en ella y exhalas, dile que cuando ella se pone de puntas de pie y saca la lengua se ve de los años que no la conociste, que si fueras acosador serias de la manera que todo delatar de ella está en su nariz y dile hasta que te canses y ya no sientas hambre cómo es que amas lo que nadie podría entender sin robarte el corazón.

 

Ta.




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