miércoles, 12 de mayo de 2021

Los gatos negros traen mala suerte y mi prima tenía diez cuando vio uno y temió por su futuro.  

De chico te dicen que patito feo creció en cisne pero su color jamas lo dejo. Su belleza solo apago los comentarios que gritaban y hoy en día la gente mata a los gatos como sacrificios a un altar de un Dios que pocos pronuncian.  

Los gatos negros son leyendas de macumba y hechizos de medianoche, las panteras de la ciudad que se pelean con los perros callejeros y que tienen los ojos que todo lo ven. 

No son bestias que conozcan de paz y tranquilidad.  

Y por alguna razón Poe se basó en ellos para la locura del culpable, hay un mensaje oculto en la manera que estos seres de leyenda se mueven sobre la presa.  

Son emperadores reencarnados en dolores de la vida, son mártires de la historia dedicados a traer presagios que la gente relaciona con la plaga. 

Porque la sociedad de mente chica aun relaciona negro con amenaza y peligro.  

El mal de ellos no tiene otra cara, porque son fieras que se alimentan de los salvajes, indomables criaturas que cruzan sin mirar ambos lados y saltan los edificios con nueve vidas intactas.  

Pero cruzar la Nueve de Julio en el otoño del '21 es un compromiso del que busca una solución a sus problemas, para detenerse por el cuerpo del gato negro al costado de la calle, abandonado como en ruta y olvidado como desaparecido enterrado en escándalos.  

Las hojas de otoño que no existían parecían querer cubrir otro crimen de la humanidad que queria acallar que el único mal que tienen los gatos negros es de atreverse a vivir.


Ta.


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