miércoles, 3 de noviembre de 2021

Me niego como profesional a reconocer la derrota que es este silencio,

protejo la llama como último humano creyendo que la ayuda está en camino y me quedó tiritando en el frío de la fe perdida de que aún hay un mañana.

Porque se que si actúo, que si reacciono, Roma arde hoy, y no creo que puedas sobrevivirlo, que puedas aceptar que soy el frío que huyes todos los inviernos, que mi abandono es más letal que el dolor del que hablo, que niego por una bondad que no solo me protege a mi sino porque se lastimar con este sentir.

Entonces me quedo con el té muerto en mis manos creyendo que pronto habrá alguien que se acuerde de mi nombre, que antes de que deba reportarme como desaparecida alguien se acordara de mi existencia, debo mantener la fe que mientras de a poco me voy deslizando entre las ranuras aún hay un S.O.S sucediendo a donde mis ojos no llegan a ver. 

Porque Jesús y Judás si llego a aceptar que todo esto es solo el alargue de tiempo a un condenado, este imperio se derrumbara al tun de mi lira.


TA.


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