sábado, 20 de noviembre de 2021

No me duele estar sola,

me mata no tener a nadie, el tiempo se arrastra por mi sombra y las frases pre armadas son más como una condena que una ayuda. 

Es mirar a ambos lados antes de cruzar y autos con micros y motos y bicicletas vienen en diagonal pero ninguno te choca. Y es que no me duele estar sola, porque nací sola, me crié sola, me mantuve sola, y yo y yo se conocen bien. 

Soy mi sonrisa favorita de las madrugadas, mi chiste favorito de los días de lluvia, mi romance predilecto de las noches sin luna y mi angustia favorita en los días sin sonido. 

Y no, no me duele que no haya nadie para mi, que el mundo gira en cada paso que voy dando y la gente esquiva mi mirada porque temen que mis ojos logren esa conexión que nos mantiene unidos a este pedazo de tierra y ya no tengo ninguna súplica que dar porque me estoy acostumbrando. 

Me estoy volviendo del color de mi pared y dejando de preguntar, estoy permitiendo que lo único que me motive sea mi voz y lo único que me proteja sea mi soledad. 

Ya que no me duele ser solo yo, así que tal vez si dejo de esperar y ansiar que alguien me note y me elija, mi corazón deje de llorar todas las noches porque nadie nos quiere como nosotros lo hacemos.


TA.


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