La mala espina a mí nadie me la quita, como pez globo la llevo veneno para mí y asesinato para todos, porque es una condena, pero es mía esta preocupación de sin horas y tiempo que no tiene cronómetro. Puesto que sólo sabe seguirme a sombra con aguja y quisiera tener la manera de transcribir todo lo que no denuncia. Pero para eso debería poder sentarme a tomar el té con mi locura, para lo cual el tiempo si me alcanza, sin embargo, los cojones se me escapan y bueno, la aguja se queda
queda
queda
esperando tras bambalinas a que la desgracia sea tan deliciosa como me la suspira.
TA.
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