jueves, 4 de julio de 2019

Ayer a la noche



Dulzura, Me llamaste anoche y estabas borracho. Estabas llorando, sentado en la esquina de una calle, por que tu gente te había abandonado. Yo estaba en otra ciudad y nos estábamos extrañando.

Aun así, Mi amor, no me llamaste por eso, me llamaste porque tenias miedo. Dijiste que viste a tus amigos cruzar borrachos por las calles y que te hizo pensar en mi por la Nueve de Julio en luz verde. De subtes y sus lineas amarillas, del océano que es tan profundo como tus ojos y mis pies que siempre están tan cerca de caerse.

Me llamaste porque pensaste que había muerto y estabas asustado,  
asustado que lo hubiera hecho mientras tu estabas afuera divirtiéndote, de que no había estado bromeando la ultima vez que lo dije, de que no hubieras hecho suficiente, 
asustado de que fuera demasiado tarde.

Querido, me tomo horas, me tomo el sol salir para que tu pararas de llorar, para creerme que estaba vivo y que no estabas lo suficiente borracho para crearme, que estaba hablando con vos. 
Me tomo todavía mas llevarte a tu casa y ayudarte a dormir, tuve que seguir hablando hasta que cerraras los ojos y hacer promesas de llamar.

Mi Pehuajo, ayer a la noche había bebido media botella de vodka, dejado al gato fuera de la casa y estaba por abrir el gas cuando recibí una llamada tarde de un viejo amigo.


TA.

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