El sabor de la sonrisa en la clase de matemática aun queda en mi memoria. Han pasado cerca de nueve años y aun así me acuerdo de tus ojos color miel viendo a los míos. Y no nunca te ame, por que eso era demasiado serio y era compromiso. Era un niño que pensaba que todo era quebrable.
Y tu eras porcelana.
Así que era un juego el decir que nos amábamos por los pasillos y en mitad de clases. Un chiste que te abrazara y que te mirara durante exámenes y los celos tuyos por Lucas.
Y aun así me acuerdo de mi corazón latiendo suavemente, ba da bum ba da bum, mientras te sonreía.
T.A.
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