Y ella estaba gritando por ti, llamando tu nombre, rogando, suspirando por ti.
Cediste.
(Ella era la manzana)
(Ella era la manzana)
Ella te diría que tu serias su primero. Y por supuesto que te preocupaste porque hay una presión en la primera. Y ella era vacaciónes de invierno.
Era importante.
Pero, Dios, no. Ella se rio, se rio, una tonta vieja risa. Y te miro cuando los dos estaban mas crudos y te dijo la verdad. Al igual que si fuera un Gospel, una leyenda, una historia, sabida por todos:
“No, tu eres la persona que me gusta en el momento, aquel que con el cual me siento atraída y segura. Siento que somos iguales.
(Aun cuando me quemo cada vez que me miras)
Me siento tranquila cuando te tengo gimiendo mi nombre con querer y tener. En el momento que mis dedos tocan tu cuerpo como si fuera un pecado.
(Y mis dedos están deseando rascar)
Perra, tu eres la razón por la cual ya no fumo y encuentro dormir aburrido. Es por la manera que llevas un cuerpo en tus hombros y aun así me besas tan dulcemente como si dependiera la vida en dejándome saber de tu amor. No tu eres mejor que importante. Tu eres eterno."
Y maldita sea sino la besaste. Porque sus labios estaban abiertos y las palabras que ella decía eran verdaderas y honestas.
Y eran su alma y te estaba rompiendo a ti en dos, haciendote caer. La besaste para callarla porque no podías aceptar mas.
No eras humano suficiente para aceptar la verdad de los dos. De su amor por ti, y esa noche, la seguiste besando, haciéndola, gritar, suspirar, rogar, llamar, y gemir por vos.
Y eran su alma y te estaba rompiendo a ti en dos, haciendote caer. La besaste para callarla porque no podías aceptar mas.
No eras humano suficiente para aceptar la verdad de los dos. De su amor por ti, y esa noche, la seguiste besando, haciéndola, gritar, suspirar, rogar, llamar, y gemir por vos.
T.A.
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