miércoles, 3 de julio de 2019

Cartas a mi Narciso

Mi Narciso,

Quisiera hablarte de mi casi suicidio:

Una linda noche de invierno entre los catorce y los quince. Y otros años de por medio. 
Mi querido, esa noche nunca me deslice por el vacío porque el temor se había atado a mi corazón y el recordar de los que que quería me dejaban con las piernas temblando. Es una repuesta obvia que no lo lleve a cabo y menos las continuaciones. 

Un paso demasiado lento y cobarde. 

Ese casi suicidio sucedió mientras mi madre veía la television y mis hermanas estudiaban. En mi santuario, donde me escondía cuando los pasos eran apurados y las voces altas. Me acuerdo del color blanco y que era solo el deslizar de brazos para un leve clac y terminarlo rápido. 
Estuve minutos y minutos pero nunca me deslice. Quisiera decir que no lo he intentado devuelta, pero esto no es sobre mentiras.

Quisiera contarte de lo que recuerdo de mi infancia:

De montañas rusas, lagrimas, arena mojada, pies descalzos, gomas y dibujos. Piletas en jardines y manos con insectos, palos de hockey y helado en la medianoche. Rodillas y rogar de labios a causa de hambre. 
Me acuerdo de todo salteado y ningún momento o frase que me ate a un año acertado. Todo de mi infancia es rápido, una cámara que va salteando planos y tiene un dialogo apagado. 
Lo que queda de diez a doce años es melancolía olvidada, mi pasión por bailar, las ganas por el futbol, las opciones en la vida y lo fácil en respirar. De mi infancia soy de palabras escasas con demasiadas lagrimas. 

De ella soy la mas honesta de todas.

Lo que te quiero contar le sigue mi adolescencia tan pura e inocente y desperdiciada. 
Luego los inicios de juventud con Nicolas y Lucas, con dolores crónicos, humo de fogata y traiciones con fracasos. Quiero que sepas los pequeños detalles de mi vida, que cuando venga el funeral tu seas el espectador que diga: 
“Así no fue!” 
Y te enojes por mi, que seas el que relate en su mente la verdadera historia. Que te juntes con mi único amigo honesto y discutan las posibilidades de mi vida. Quiero que seas mi profeta oculto y lo sepas. 

¿Por que?

Bueno, soy humano. 

Soy egoísta y hago trueque. Si quieres lo que ofrezco, si te interesa y lo deseas, pido un intercambio.
El simple uno por uno, y ojo por ojo, quiero lo que es tus puntos negros y las manchas de tu vida, el aroma a ropa nueva y a chocolate con frutilla. 
Lo que te digo es razonable, es entendible y solo necesito eso si quieres mi alma impura dame un equilibrio. 

Un saber tuyo.

Mi vida, espero que esta carta te llegue pronto. El mes corre rápido y la oferta se vence. Espero que la leas rápido así me dices que si en breve. Que no te falle y me encuentres. Espero que sepas de  la confesión entre párrafos.

Eternamente tuyo, 


T.A.






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