Me enamoré de la forma en que hablas, lento y cautivador. Pronuncias bien tus R y no respiras entre palabras porque hablas con pasión, desde tu corazón.
Es una hermosa escena ver tus ojos cobrar vida y tus manos que parecen dirigir una orquesta. Estarías caminando y la gente se detendría a mirar y escuchar.
No era que estabas hablando de nuestro próximo presidente y cómo salvar el mundo, hablabas sobre extraterrestres y la forma en que los poetas escribieron sobre el amor como si fuera un arma.
Aun así la gente se detiene porque eres una persona que merece atención. No la exiges ni la buscas porque eres tímido, pero aún así hablas con tu voz alta y suave.
Miel gotea de tus palabras y la gente cae y corre por escucharte hablar porque eras el único ser humano vivo en este mundo que todavía esta enamorado de lo que tenía para ofrecer.
T.A.
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