Darme cuenta de mi verdadero pecado me llevo a quitarme los pulmones del pecho.
Mis lagrimas están pintadas en el alma ya que he notado que soy el peor de los humanos en temas de amor.
Soy de los románticos bizarros y perturbados, aquellos que hablan de la oscuridad en el punto izquierdo bajo tu corazón.
Soy de los siniestros que están con las manos desesperadas y endemoniadas, puesto que es simple, hay un único latido en mi casa y es solead lo que compulsa mis movimientos.
Estoy sin disculpas a ningún Dios, tengo el simple hecho de vivir con ello.
T.A.
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