miércoles, 25 de diciembre de 2019

Mi culpa

Era joven e inquieto cuando te encontré bebiendo en el bar. Estaba tratando de escapar de las mentiras que vinieron a buscarme y estabas fumando con los ojos cerrados. Era un Domingo después de las doce, el invierno era fuerte y la gente bailaba.
Estaba confundido y torpe cuando conseguí que hablaras conmigo. Era una obsesión esperando que sucediera, estabas nervioso y con el tic de tus manos. Parecía que te faltaba nicotina.
Nos conocíamos sin decir una palabra, no lo dijimos pero lo sabíamos.
Eras juegos y directo, mis manos se quemaron una, dos, tres muchas veces. No fui yo siendo yo, sino que fui yo siendo estúpido. Querías probar lo que estaba sucediendo, pero estaba buscando ideas diferentes y mi muñeca tenía marcas de quemaduras y todo estaba retorcido. Todo fue mucho y  demasiado lento.
Me estabas haciendo reír y cada vez hacia más frío, tu humo desaparecía y tu nombre sonaba extraño en mis labios, extranjero. No estaba prestando suficiente atención, estaba creciendo, aceptando lo que se hizo y ya no era yo.
Fui tonto e imprudente cuando me conociste. Sin embargo, esta vez fui sincero y correcto, y te llamé para despedirte. El círculo tenía que llegar a su fin.
Sé que eres la debilidad del año, que la kriptonita está contigo.
Sin embargo, no estamos buenos y deseemos suerte. Me merecía un adiós,. Dije que estaba creciendo y comencé a necesitar un cierre y no más fantasmas conmigo. 
Te dije que no eras tú y fui yo todo ese tiempo.


T.A.

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