“Las estrellas están muertas”
Le digo mientras el esta prendiendo el quinto cigarrillo de la hora. Estamos sentados en el borde de la calle, esperando por un taxi y un micro. Estamos entre pitada y pitada, el un chico de ciudad y yo de pueblo. Estamos luchando contra marea y viento por sostenernos en esta tierra que tiembla. Con edificios altos y el cielo nublado.
“Y aun así son hermosas”
Me responde mientras me pasa la ultima pitada, esta siendo consumido mas rápido de lo común. Se para entre calle y calle, y se recuesta en la mitad de ella. La cerveza que traíamos esta tibia y seca en mis labios. Habíamos huido de la gente que susurraba en nuestro oídos de nuestra caída. Escapado de las manos que le agarraban la cadera y los besos que perseguían mi piel. Nos habíamos encontrado en una puerta y corrimos entre avenidas de luz verde.
“Me recuerdan a nosotros”
El micro y taxi llegan mientras el prendía el sexto, en el momento que recibía una llamada desesperada de mis amigos. Estábamos dudando de las decisiones tomadas.
El suelo se estaba abriendo para atragantarse en nosotros, y el me ofrecía su mano, un pie adentro y el otro esperando por mi.
El suelo se estaba abriendo para atragantarse en nosotros, y el me ofrecía su mano, un pie adentro y el otro esperando por mi.
"Las estrellas están muertas y queda su eco, queda esa ruptura de nosotros"
El me sonrie, como sol que desafía las probabilidades me pide que domine las olas por el. Me dice que las estrellas brillan contra pronostico por que buscan ser encontradas. Y estamos en un cruce de calles cuando decidimos escapar en un taxi de la ciudad a donde podamos brillar.
El me sonrie, como sol que desafía las probabilidades me pide que domine las olas por el. Me dice que las estrellas brillan contra pronostico por que buscan ser encontradas. Y estamos en un cruce de calles cuando decidimos escapar en un taxi de la ciudad a donde podamos brillar.
T.A.
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