Vengan a mi los corazones rotos, reúnanse en esta mesa para dos, que tenemos de drogas a alcohol, que tengo de mi poesía a las fotos para quemar. Vengan a mi que tengo los brazos dañados para mentirles del futuro. Vengan que de sus lagrimas a mi no me queman y su corazón lo ponemos en mi freezer.
Acérquese el que quiera unos años de luto y que se le pase el te frío con un chorro de ron. Estaremos bien, cierro las persianas con las ventanas que nuestros ojos son sensibles y tenemos este miedo a las alturas que no se va a ir por unas décadas.
Vengan que tengo de que hablar con todos los que no lo logran sin tropezar en ese mismo nombre y tienen este tic que no saben de donde vino, aunque hay una historia ahi. Quédense un rato, un año, un mes, una vida, que acá no hay juez, no hay Dios que nos perdone en nuestro odio.
Acá hay un grupo de desesperados que tiene chats borrados y eco de sus voces, es un triste club de personas que tienen un corazón que late en manos perdidas.
T.A.
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