Y tengamos una conversación de tus ojos.
De los cuales primero me negué a memorizar.
Porque sabia que si podia definir el tono de tu pupila es que habría caído en una locura que seria fatal. Y sabia que mi intoxicación estaba en la verdad ya que jamas fui capaz de detener las rodillas débiles ante ojos bonitos. Y los tuyos tenían este sutil seguir de movimiento de tus labios, parecían ser los que eran guiados en el baile. Duraba entre uno a tres nano segundos, si uno lo buscaba lo notaba.
No tenia que ver el levantar de una comisura para saber que te me reías, estaba todo en las noches oscuras, podia entender de tus ojos cerrados y sonrisa pegada que no todo era lo que aparentaba. Y tenias el tic de mirar de izquierda a derecha antes de cruzar en luz roja.
De cejas y pestañear no eras muy bueno, tenias una falla que venia de la niñez, no podías cerrar un ojo sin caer en la ceguera, el pestañear estaba desordenado y ya te habías cansado de eso. Eras de foto con ojos cerrados y medio abrir, de que intentabas filmar y no podías. Eras mi tres veces ciego por no entender de suciedad y no veías mas que el tono de tus ojos.
Se movían también con la nariz, eran como de cartoon animado, de zorro y sabueso. Parecían dependientes de la nariz como de los labios, eran una orquesta. Si la boca hacia mueca, la nariz le seguía y los ojos cumplían.
Era adorable y gracioso de ver, en esa manera en la que uno se muerde los labios y siente palpitaciones en el pecho, era desgarradoramente fácil de caer.
Tus ojos, eran abierto y claros de ver. Estaban presentes en tus fotos y si uno dijera tu nombre a la medianoche es lo primero que recordaría.
Se convertirían en un secreto que no te creerías capaz de pronunciar y dejar enterrado. Serian las razones por las cuales el amor no tiene fin.
T.A.
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