Y si habláramos de terceras oportunidades estaríamos en territorio de los cobardes, de los primeros corazones rotos y de los románticos que tienen corazón débil.
Estamos entre aquellos que son ciegos y sordos, con una pasión por las letras bellas y la manera de dejarte inmortal sin tenerte.
Tienen este nonono respecto al amor que uno llamaría adorable si es que no tuviera la apariencia de ciervo herido. Y sus dedos tiemblan aun cuando abrazan. Tienen el vacío entre los pulmones y el corazón. Y todavía dicen que están bien.
Si escribiéramos de los posibles desterrados, completos de lamentos y caprichos. Estaríamos diciendo de los muchos que el amor los ha dejado melancólico.
T.A.
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