Estaba en una desesperado por decirte que estaba enamorado de ti, mis labios, mi lengua, mi paladar estaban en un estado ansioso de deletrear las malditas palabras cada vez que te veía.
Pero tu tenias esta sonrisa, esa arrogancia, ese tira y suelta, que me dejaba con piel de gallina y yo estaba asustado de lo que significaba amar. Por lo que era una montaña rusa que no me permitia hablar y la garganta le gustaba cortar mi aire y dejarme con la culpa en las rodillas.
Sin embargo, tu te irías, mi voz lo diría y desearía, rezaría y haría un intercambio porque tu no lo escucharas. Porque mis dedos podrían estar en una desesperación de dejarte saber como me dejabas muriendo y llorando. Rogando por ti.
Podré haber caído por un agujero de conejo que no fue un sueño o ilusión. No obstante no estaba hecho de huesos fuertes para decirte que te amaba aun cuando te odiara.
T.A.
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